Blindaje institucional y coordinación internacional avanzan, pero especialista advierte que la raíz del problema está en valores y pertenencia juvenil
Juan R. Hernández / Inversión Turística
Tras la caída de “El Mencho”, el capo que cimbró al país y detonó bloqueos en varios estados, Guadalajara enfrenta un doble desafío: recuperar la estabilidad inmediata y prepararse para el Mundial de Futbol que arrancará en junio. Para Dulce Angélica García Armenta, presidenta de Turismo Filantrópico y especialista en turismo, el evento sí es viable, pero exige vigilancia permanente y corresponsabilidad social.
En entrevista exclusiva, la empresaria subrayó que, en el corto plazo, la recomendación es evitar traslados carreteros innecesarios en zonas de Jalisco, Colima, Michoacán y Nayarit mientras se estabiliza el entorno. Sin embargo, rumbo al Mundial considera que la situación puede reconducirse con estrategia, inteligencia y coordinación entre los tres niveles de gobierno.
Destacó que ya existe trabajo conjunto con autoridades estatales y federales, así como con la Secretaría de Turismo de Jalisco, para blindar los eventos internacionales. Se prevé el despliegue de mayor seguridad, capacitación especializada para la policía turística e incluso entrenamiento en protocolos antiterrorismo con apoyo internacional, como parte de los estándares que exige FIFA.
Pero más allá del operativo, García Armenta advierte que el fondo del problema es social. “Se ha normalizado la violencia”, señala al referirse a la glorificación del crimen en expresiones como los narcocorridos. Desde su óptica, la prevención debe comenzar en casa: rescatar valores, fortalecer la familia y evitar que jóvenes encuentren en la delincuencia un sentido de pertenencia.
Para la ciudadanía, su llamado es claro: denunciar de manera anónima al 911 cualquier actividad sospechosa y no ser indiferentes. “Las fuerzas armadas no pueden estar en cada esquina; la sociedad también debe involucrarse”, enfatizó.
En el plano político, considera que no es momento de golpeteos ni de pedir la cancelación del Mundial o intervenciones externas. El CJNG, recuerda, no surgió en un sexenio reciente, sino que es un fenómeno de décadas.
Guadalajara, como sede mundialista, tiene la oportunidad de enviar un mensaje distinto: que la vida sigue, que el turismo es motor económico y que el Estado puede garantizar seguridad. El reto es enorme, pero también lo es la vitrina internacional que se avecina.
Además del torneo en sí, Guadalajara y Monterrey están programados para recibir partidos de repechaje en marzo, justo un mes antes del Mundial. Esos juegos también están en el radar de organismos internacionales y del público, porque serían una prueba temprana del entorno de seguridad en la ciudad.
Aunque no hay confirmación oficial de que se vayan a mover de sede, expertos señalan que si en las semanas previas a esos partidos persistieran los riesgos graves, la FIFA podría considerar reubicar esos encuentros a otra ciudad anfitriona.
Hasta ahora, la FIFA no ha quitado oficialmente ninguna sede ni ha anunciado cancelaciones, pero sí ha dicho que está “siguiendo la situación muy de cerca y en comunicación constante con las autoridades” para evaluar la seguridad.
Los estatutos del organismo —y su reglamento para el mundial— permiten que por razones de seguridad, salud o fuerza mayor se pueda reubicar o cancelar partidos, incluso una sede entera, si se considera que ya no se pueden garantizar condiciones óptimas para los equipos y aficionados. Esto está contemplado en cláusulas de los contratos firmados por los organizadores.
